A simple vista.

Las Palmas de Gran Canaria.

Esta mañana de invierno, soleada y luminosa como siempre, acabo de levantarme y asomarme a la ventana. El mar, que está a menos de un kilómetro de donde me encuentro y a simple vista, se deja entrever por una pequeña calle que da a la Avenida Marítima.
Lo sorprendente fue que vi un edificio nuevo, erigido de la noche al día, como las leyes que escuché anoche, pero que visto por segunda vez no es lo que se dice feo, feo. Se trata de una estructura metálica algo más sellada y fuerte que la Tour Eiffel, acabada en forma de triángulo abierto, cual "Lego" de los más modernos y bien plateados. Bien erigido, junto a otro palo tipo grúa, que fue el que me sacó del engaño visual en el que estaba sumido. Si no fuera por este brazo y porque soy de esta ciudad, aún seguiría pensando en qué era esa columna, similar en altura al edificio colindante... ¡La Gran Marina!
No. Es una de esas plataformas que suelen situarse a la altura del Puerto para abastecer a los barcos (ya ven lo mucho que sé de ellas)...
El Carnaval está en marcha (no estoy haciendo publicidad, que es muy pronto), pues ayer vi a unos niños vestidos con sus mejores galas y a la madre arrastrando por ellos. Por unos momentos, pensé si estaría relacionado con ello, pero no, jamás se ha trasladado el escenario tan al sur y en el medio del mar. Algunos lo harían, y con rabia, por motivos del ruido que genera. Nada que ver con él. No vaya a ser como cuando en Santa Cruz de Tenerife vi una especie de Lanzadera, hace ya muchos años y la tenían hecha desde meses antes de las fiestas, y quedó ahí mucho después (invitación a volar en cohete o no se sabe, pero a alguien le chifló).

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