Poemas: Casa'Solita

“Solita no come sola”


Tardes de otoño, tardes de piano,
Solfeo, cuadernos y pentagramas,
En tu casa de maderas cuidadas,
Olores a naftalina, tías abuelas y abuelas,
Con batas cuidadas, risas, sonidos.
Tu salón amplio,
Con sillas llenas de historia,
Manteles, bordados, 'quinqueles',

Niños del Solfeo y Piano,
Y el Cuaderno de Las Palmas,
Con florituras azules,
Es mí, fa, sol, sol, y la teoría,
Y vuelta a la redondilla,
A la fusa y la semifusa.
Deseando tocar ese piano,
Que como un semidiós se alzaba,
Con su Ludwig Van Beethoven,
Repeinado, su mirada en alto.

Las sonrisas de sus hijos, amigos míos de siempre,
Que repasaban deberes, charlaban,
Lo que los libros, la tele y la vida deparaban,
Olor a comida y a casa, techos altos y trabajo.
¡Cómo no recordarte, si vas en la maleta
De recuerdos llena, de emociones!
Solita, no comía sola, como creía,
Come con la Música, el Arte y las Letras,
Con el esfuerzo que antaño hacía.

Una casa que no existe, de tablones, batas, lámparas y pianos,
De gentes que yo quería,
Se los llevó la locura,
De una ciudad de esperpento, la del ruido,
Y ya no sonó más el piano,
Ni Beethoven, ni Chopin, ni Tchaikovsky,
Ni el ruido de la polilla.

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