14 de julio de 2016

Serie ¿Qué fue de...? Penélope.

Tras muchos años de investigación, películas que no llegaron a recaudar ni para el atrezzo y algún que otro libro de Juan Benet, que insinuaban la verdadera historia de esta curiosa e inteligente dama de alcurnia, hemos descubierto que la inolvidable canción Penélope, muchas veces versionada por orquestas y el sempiterno Joan Manuel Serrat, está basada en un malentendido, fruto de rumores interesados y moralistas. Por causa de tal malentendido, se confundió a una tal María Rosario con una monja húngara y una bailarina que rondaban un día de 1968 la estación que Serrat menciona en su canción.
Penélope existió, aunque su verdadero nombre era María Rosario Sánchez Alterio. Sigue viva en un lugar del noreste de España y viaja muy de vez en cuando a Francia para visitar a su familia y amigos de la moda. Por motivos de anonimato, respeto hacia su persona y honor, no puedo especificar en qué lugar reside habitualmente, aunque sí sé que este verano se encuentra en un crucero de lujo.
Hija de un empresario acaudalado del calzado, tuvo un lío amoroso y una decepción de gran calibre que tan solo duró un par de días. Debemos comprender que en esa época nada de esto estaba bien visto. Cuando el escándalo salió a la luz pública, el padre y su madre, muy enferma, se desesperaron y el disgusto les duró meses.
Los hechos sugieren que Penélope acompañó llorando a su amante, vendedor de ilusiones y dicen que también cantantautor frustrado (no es Serrat ni nadie conocido, por supuesto), con un puesto asegurado de máquinas de billar en Barcelona. No era muy amigo del matrimonio y sí gran fumador de cigarrillos finos. A partir de un pañuelo que cayó en las vías, se creó un rumor que se extendería de confesionario en confesionario, de pueblo en pueblo, a falta de televisión, radio y literatura de bolsillo, a comienzos del otoño de 1968. 
La vida de María Rosario (Penélope) prosperó, a pesar lo que las canciones sesenteras auguraran.
Tal vez, este vídeo de YouTube, se acerque en forma a lo que es la gran y fabulosa doña María del Rosario o Penélope hoy.
Penélope sigue paseando por su estación, ya viuda, pero no se arrepiente de su vida de modelo de élite.
Sin duda, fue un error confiar en esas monjitas que elucubraron ideas fantasiosas y las confiaron a aquel cazador de fortunas que dijera ser su biógrafo.

La próxima semana, hablaremos de "la desgraciada Clara, que se vino abajo; dejó el trabajo. Clara, la desesperada y alocada Clara en la que nadie podrá nunca más confiar". Hoy en día es más adinerada, sana y deportista que una actriz de Hollywood en pleno apogeo.


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