Aplicaciones Vs Seguridad.

El cambio en las actividades y las adaptaciones forzadas por nuestro entorno han hecho que el "hombre" (la mujer y la persona) de hoy tenga que adaptarse, quiera o no, a la última moda de la aplicación informática y/o aplicaciones ofimáticas de hoy en día. Desde finales de los años 60 y, principalmente, desde la década de los 70 del siglo pasado hasta ahora mismo, hemos ido moldeándonos a estos avances -más o menos desmedidos en tamaño, piezas, métodos, avances rápidos o lentos, sistemas, etc.-, ya que nos han ido acompañando hasta terminar formando parte de nuestras vidas. Es difícil encontrar en estas fechas un sólo aparato que no posea un sólo chip, una combinación de ceros y unos que rija su mecanismo interno. No se trata sino de convivir con las distintas generaciones de objetos que nos rodean. Pienso que hemos pasado de un mundo mecanizado (aquél que resultó de las últimas revoluciones industriales a éste de las primeras y segundas virtualizaciones digitales). Si a esto le añadimos la globalización, obtendremos un tónico que no es perfecto, pero que es apetecible y hasta cierto punto, imprescindible.
Siguen apareciendo nuevas aplicaciones que nos ayudan en las tareas diarias, pero no se nos aclara qué nivel de privacidad emplearán estas nuevas aplicaciones, ni cómo se perfeccionarán los servicios en la Nube o los Antivirus y Antimalware para evitar que los datos que confiamos a éstos 'links' no sean también manipulados como se hace habitualmente con los programas de siempre: gestor de e-mail, procesador de textos, hoja de datos, ficheros de mp3, vídeos, almacenaje de otra índole, etc. etc.
Antes de utilizar algunas aplicaciones que no dudo que sean muy buenas y excelentes para agilizar nuestras tareas, me sigo preguntando: ¿valdrá la pena pasar mis datos personales y de terceras personas a esas otras bases que ayudan a gestionar datos o "es peor el remedio que la enfermedad"? Opinen, por favor.

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