28 de diciembre de 2017

Gemma Nierga y la radio.

Juan Carlos Ortega (El Ortega) y Gemma Nierga (La Gemma)






Acabo de hacer un corta-pega con una inocentada que escribí hace no mucho tiempo, un 28 de diciembre de 2017.
Quería guardar la foto de Juan Carlos Ortega y de Gemma juntos. Son adorables los dos y forman un dúo genial. Ahora, uno de ellos, Gemma, está pasando a ser historia radiofónica. No me parece justo: Gemma tiene mucha experiencia , recuerdo especialmente que cubrió parte de los atentados del 11-M, trasladándose a Madrid y describiéndolos, sin inmiscuirse al cien por cien con la política que había o se generaba por aquellos entonces. Al menos, en las terribles descripciones de las matanzas de Atocha, me dio esa impresión. Sí lo hizo según los movimientos de su jefe, Iñaki Gabilondo, pero no a nivel personal, por lo que me pregunto que después de todo lo vivido, qué hace la SER con sus grandes figuras, puesto que la Radio es grande para mí y lleva muchos años de andadura.
 
Sería injusto, también, que se igualara a la manida televisión y bajara de categoría, con tanta bazofia que está agotando la paciencia de muchos oyentes (algunos familiares y conocidos ya no escuchan sino una sola cadena o sólo música). No es soportable la eterna divagación, la propaganda de izquierdas y derechas, sea de la ideología que sea, de centro-consumismo o de protesta por todo lo que se mueva. 
   De la misma forma, Gemma Nierga, no es totalmente imparcial, pues nadie lo es, pero sí describió,    junto a los inolvidables expertos de Radio Nacional de España (que guardo cerca de mi corazón,          porque describieron aquel fatídico día a cuentagotas y con una excelencia propia de la radio de        antaño).
Gemma, que no suele estar asociada con noticias polémicas en su última etapa en la PRISA Radio, también tiene otras experiencias, como entrevistas a grandes personajes de este país y de algunas regiones que le tocan de lleno, como  Cataluña o Madrid. De ahí, que perdiera afectos también por un suceso fatídico como el de los Atentados de Cambrills (que no locutó ese verano, pero que en algo no gustó a la cúpula de la propia SER.) 
    También suele generar simpatías, aunque a veces, sea como esa niña algo traviesa y curiosa que se
    mete en los rincones de la casona grande y oscura a buscar y preguntar a los mayores por objetos y      fotos que va encontrando.
    Le brindo mi apoyo como oyente, que no siempre fue muy fiel, ni que siempre estuvo de acuerdo con sus observaciones, pero que con el tiempo aprendió a ver las cosas desde ese punto algo irónico y perspicaz que empleaba para no dejar las noticias desnudas o demasiado maquilladas. Le deseo que     vuelva muy pronto, cuanto antes, mejor, pues la radio ya lo está deseando, y los oyentes, más               todavía.

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