Subconsciente y sueños II.


Pequeño Ensayo sobre el Subconsciente y las Artes 2ª parte.

Como escribí en la primera parte, deberíamos reivindicar como parte de esa calidad de vida particular y de nuestro desarrollo íntegro como seres humanos, el poder expresar nuestro subconsciente.
En el arte moderno y en la posmodernidad, así como en el surrealismo, el subconsciente es una de las partes fundamentales del tema o temas principales, decía también anteriormente.
Uno de los ejemplos de la Literatura que para mí sigue siendo tan actual como el mismo S. Freud o los que han transcendido hasta hoy mismo, es Virginia Woolf, que, sin darse cuenta (aparentemente para la gran mayoría) parecía verse ahogada por esos descansos obligatorios que le imponían sus médicos contemporáneos, por la imposibilidad de salir libremente al centro de London por sus propios medios. Tampoco hacían caso de sus miedos que parecían irreales y que fueron reales, ya que London (Londres) fue bombardeada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial a base de bien... ¿Y por eso se reían sus empleadas de hogar, se mofaban de ella sus vecinas y la criticaban sus cuñados? Debe de seguir estallándose de risa en el otro mundo de esa sociedad victoriana insoportable. La familia Woolf fue la primera que tradujo las obras de Sigmund Freud del alemán al inglés. A pesar de ello, Virginia nunca quiso probar sus "tratamientos", ¿por qué habría de hacerlo? Vivía uno de los momentos más inestables de la Historia. No por ello, justifico su suicidio, en absoluto, pero fue su salida en ese momento.
Por tanto, considero más valiente al escritor de todos los tiempos, pues se enfrenta directa y abiertamente al qué dirán de todos los tiempos. Mientras, el pintor sugiere, alude... En una dictadura, salvo algunos que nunca podrán ser poco coherentes (caso de nuestro gran Goya), el artista puede emplear el pincel y las grandes metáforas del óleo. La crítica literaria es tangible, directa, pero aún tenemos las infinitas versiones sobre la "Gioconda" de Michel Angelo. En las letras, muchas veces, a veces no caben las dudas.

 Algunos se hacen conscientes.

Tenemos en este gran subconsciente personal, que ya apenas se nombra por neopuritanismo, desconocimiento o por   mero cansancio. Si no se nombra, habría que re-inventárselo de otra manera, pero no obviarlo. una inmensa piscina social y fresca donde no hay espacio sino para la charla y la amistad, en un primer plano. En el centro de esta gran piscina se encuentra una barra libre de refrigerios ligeros y refrescos.
En otro lugar de esta piscina, tras los jardines, se encuentra la del sexo sin tapujos, el erotismo y tal vez el juego. Al lado de ésta, la de la familia y/o seres queridos. Adentrándonos en este hotel de ciudad-jardín, también nos encontramos con objetivos no conseguidos o alguna que otra frustración, con la esperanza y tal vez con la fe o con las creencias. Es una casa para cada cuál, hecha a medida. Tiene conexiones con otras casas u hoteles. Veo un mundo que aún desconocemos, que pudiera ser igual que el mundo real, pero más intuitivo. No es el mundo platónico, sino el paralelo.
Creo que harán falta décadas para que los filósofos que nos faltan en este joven siglo XXI sientan las bases de todo lo que nos ha acaecido en esta fase del siglo, primeriza y revolucionada, sin dejar atrás lo que el ser humano es y debe llevar siempre consigo. Ninguna computadora logrará jamás vencer al ser humano en este sentido, pues podrán superarnos en miles de facetas, pero no en la inconsciente; en esa, jamás.

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