Poema de Domingo.


Eres como el sándalo suave,
Que con los violines que escucho,
Se derrama por los visillos,
De las soleadas ventanas.

Como fuerte colonia engañosa,
De tienda indoeuropea,
Penetras en mis narices,
Confundes el aroma con tus matices,
Y me dejas caer, olor nauseabundo.

¡Pensaba que eran jazmines,
Aquello que sólo son alcoholes!

¡Mujer bandida, que con tus hollines,
Disipas el talco de mis cojines!
Limpia tu casa, deja la mía,
Que tu tabaco  a chelines,
Espanta los pájaros de mis jardines.

GFL
2014.

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