"Las Cuatro Y Diez"



Rosa León.


¡¿Qué fue de ese gran grupo,
Llamado Mocedades,
De chavales y chavalas,
De un lugar llamado Euskadi?!

Lo reagrupó Rosa León,
Rumores de desaparición,
Inolvidable y por siempre,
Limpia voz de la Transición.

Sin Rosa ya no hay espejos,
Ni Al Alba, ni A Por el Mar,
Ni tantos de esos caminos,
De los que nos hizo andar.

¿Te raptaron sin avisar,
O te olvidaste al cantarlo:
Lo de la Vaca Estudiosa,
La Canción del Diccionario,
lo de Los tres Cochinitos?

¿Con qué niños las dejaste,
Que no las oigo cantar?

(Dedic. a L. E. Aute).


















Me costará acostumbrar el oído al Cantautor, Luis Euduardo Aute, pese a que es él el que compuso la letra de Las Cuatro y Diez.
Sigo buscando los últimos años de vida de Rosa León por las redes pero no encuentro nada. Quizás sea mejor así, una sempiterna Rosa León, la que todos tenemos en la memoria colectiva, la de la guitarra colgada y las gafas redondas, la intelectual y alegre Rosa León. La última vez, la vi en el programa de Fernando Argenta (DEP) en la 2 de TVE, un sábado por la mañana de hace muchos años. Tal vez sea que los grandes se marchan así, sin despedirse, para no dejarnos pensar, para que sigamos siempre soñando e inventando nuevas canciones. Tal vez siga sus andaduras en política, aunque preferiría -ya es algo muy personal- verla actuando como siempre en Radiotelevisión, editando nuevos discos o dedicándonos una nueva canción.
Dos, tres o más generaciones han crecido con algunas o todas las canciones de Rosa León.


Lo inédito de la Canción que he puesto como ejemplo es que no es lo que parece. A mí personalmente, me sorprendió escuchar por la radio que la letra no trataba de una pareja normal y corriente de una pareja cualesquiera; o de una pareja siquiera. Se trataba de una pareja de hombres homosexuales en la última etapa del franquismo.
Me costó situarlos en esa escena del café y la película, aunque en algunos programas de Gemma Nierga (en la Cadena SER) aclararon algunos aspectos y creo que lo dejaron claro: argumentan que James Dean era abierta y descaradamente gay, que cómo iba una pareja de novios a enseñar una foto de uno de sus hijos, lo del carnet (no tenía por qué pedirlo un inspector), que no eran horas para una señora o señorita para ir a un cine y además "sola" con un hombre, etc. Me sigue sin quedar claro, pues siempre me imaginaba a la típica pareja hetero, pero si los autores y conocedores lo dicen es porque es indiscutiblemente así. Toma aún más verosimilitud e intensidad la letra, la canción y el acontecer de todos los hechos.
Lo que sí que me ha quedado en la memoria (sin por ello faltar al respeto ni pretender ofender a L. E. Aute) es la voz de Rosa y su ritmo. Hay algo en la música de Aute que no me cuadra. No sé si es su timbre, la falta de costumbre o tan solo una manía personal. Lo cierto es que son muchas las canciones de Aute que Rosa León ha inmortalizado y que él ha vuelto a interpretar.
En conclusión, Luis Eduardo Aute ya no es aquel autor anónimo, "autista", ignoto e impreciso de los discos de vinilo. Para mí merece ser homenajeado en vida y durante años, pues refleja varias realidades y sueños. Es valioso y, a la vez, intenta y sigue intentando pasar desapercibido. Bravo por Aute, por Rosa León y por estos artistas de antaño a los que difícilmente hoy se podrá superar.

Aquí dejo otra joya musical, en este caso interpretada por Rosa Y Massiel, en el formato de Spotify (R).
Spotify (Open).

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